Un cuento de guerra lunar
La luna está hecha de dientes,
y no permito que me digan que no.
Estoy totalmente seguro de lo que digo
es más la luna es un hada filantropa de corazón.
Sale en las noches a hacer sus fechorías
aún no logro descubrir por qué se esconde al amanecer.
Tiene la capacidad de ir de cama en cama
a tomar los dientes de leche que no le pertenecen,
está en crecimiento, por eso solo busca los de leche.
Es poco caballerosa
sin preguntar,
se dio el lujo de llevarse mi diente favorito
y no, no quiero su dinero lunar
yo solo uso dinero de mi planeta.
Tiene el colmo de salir en puntillas,
esconde el lugar donde está mi diente
lo esconde de un lado a otro,
y cuando logro ver su rostro
esconde mi diente en su espalda
desde hoy, le declaro la guerra.
