Muero de hambre, muero de duda
Solo soy un pobre ser
en busca de un poco
de comida.
¿Me hablarías?
¿Será que si te escribiera una carta
aún sin conocerte, diciéndote
lo linda que te ves, la leerías?
¿Será que si sacamos de una carta
las palabras
y las colocamos en el mundo real
sonarían igual de bonitas?
¿Será que si me las aprendo de memoria
y te las recito en persona
harían el mismo efecto?
Las cartas están muertas,
porque no hay quien las lea;
los poemas están muertos,
porque no hay quien los escuche;
y los poetas murieron,
porque no tenían nada para comer.
