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Respirar bajo el agua y ver en la oscuridad

Hay una historia que sucedió en el medio del mar. Aquella persona encontró un lugar tan perfecto que quizo jamás moverse de allí, entonces para asegurarse tomó el timón y lo lanzó junto al ancla para que llegara hasta la profundidad, y solo quedó mirar el cielo. Cuando el cielo mostro su verdadero ser demostró que no podría ser el cielo de solo un alguien, aquella persona. En su valentía y sus lagrimas se lanzó a la oscura profundidad sin mucho aire y con sus lagrimas saladas. No moriría en la oscuridad, no moriría en la soledad, pues aprendió a respirar bajo el agua y no necesitaba, ver más allá. Se topó con un ancla y un timón e hizo con ellas una cadena, no para morir; la hizo para asegurarse que nunca perdería su rumbo, y tampoco se quedaría en los lugares que la lastimarán.