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Caballero

Un hombre habrá de olvidar su nombre antes de presentarse ante la mujer de sus sueños; cuando se sienta completamente perdido habrá de levantar su mirada e inventa uno, como Sir. Lancelot se habrá de presentar, sí, así como un hombre de vastas elegancia en su vida, aún con la elegancia obtenida con su nombre no es suficiente para la mujer de sus sueños. Ahora debe recitar las palabras mágicas que ha practicado en el espejo cada vez que se lo propone. No sé si esta mañana las habrá recitado, la práctica hace al caballero más talentoso, talento que necesitará ante la hostil mujer que con su dialogo destruye su débil armadura de caballero, y por más inútil que parezca este hombre habrá de reconstruirla. Desde las pesadas botas de metal que no deja sentir sus piernas, hasta el pesado casco que le hace esquivar la mirada, alejarse de la elegancia de la armadura es un lujo que los caballeros lo hacen en pocos lugares, y este, donde ha olvidado su nombre no es uno de ellos, es ese momento en el que sus comentarios se han tornado vanos y sin sentido, igual a su luminosa espada sin un dragón a quien derrotar, las luces que despide no son compatibles con sus sueños, este habrá de ser el día en que perderá el honor ante la mujer de sus sueños.