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Bobadas de colores

En qué lugar inculto pudiese yo encontrar las bobadas de colores que solas en la oscuridad abrasan pobre polvo salpicando soledad. De salvación me armaba yo para preguntar sin disgusto el lugar de las bobadas de colores a la dulce tirana de la costumbre. Suelta esas ganas de colores; me dice con su voz de años. Asomase a la ventana creo haberlas visto ahí. ¡Ay de las bobadas de colores! ¿Conoces la sala de la casa? ve hasta el comedor, abre el cajon clavado de amor saca todo sin que se pierda el polvo, hay que conservarlo todo por toda la vida, saca la caja de galletas, y al lado de los hilos deben estar las bobadas de colores, creo haberlas visto ahí. ¡Ay de las bobadas de colores! ¿Alcanzas el refrigerador? ve hasta la cocina, abre el congelador abre la caja de paletas y sin clavar odio en tu corazón abre la caja y al lado de las verduras deben estar las bobadas de colores, Creo haberlas visto ahí. ¡Ay de las bobadas de colores! Piedad pido por amor a los colores no permitas que los rayos del sol caigan en los ojos que acogen el resultado de la búsqueda de las bobadas de colores. En los dedos pues se entregan cuando menos millones de las bobadas de colores pues cuando no las encuentras con el alma y la vida, con lagrimas y suspiros; las abandonas con el pecho de acero para nombrar aquello lo que tengas en las manos las nuevas bobadas de colores.
Bobadas de colores | Garitma