Si te soy sincero
solo me he leído los cuentos
que han sido por obligación
y tú con esa clase
haces parte de esas historias
que tengo que leer.

Lastimosamente hoy no traje
mis lentes y solo te pido
el favor que te acerques
para poder leerte mejor.

No soy el lobo pero sí
quiero devorarte,
no soy la abuela pero sí
te estaba esperando;
si me lo permites remojaré
un poco mis dedos para pasar
una a una tus páginas.

Ya lo he hecho mentalmente
de izquierda a derecha,
de arriba a abajo,
y no me cansaré de repetir
ese final que termina a la
orilla del río,
ese que te lleva a ti por nombre
y a mí a iniciar esta historia
una vez más.

Dicen que un hombre no se baña dos veces
en el mismo río, pero te aseguro
que este es mi favorito de este cuento,
cuando deja toda las páginas mojadas.

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